
Quiero llevarte niña
cogida de la mano
por una calle larga
en una tarde dulce
de sombras y vencejos.
Dormidas las campanas,
las torres de ladrillo
sin conocerme apenas,
me observarán de lejos.
Con los ojos del niño
que encuentro en los espejos
me volveré a mirarlas
igual que en otro tiempo.
De tu brazo, orgulloso,
volveré a la plazuela
que hay junto al convento
y en sus cuatro esquinas
con sus cuatro farolas
te daré cuatro besos.
Repetirá la fuente
tu nombre con el mío
y te dirá bajito
lo mucho que te quiero,
fuente de piedra fría,
amiga que no sabes
guardarme los secretos.
En el balcón de casa,
en la calle Vergara,
escucharé a mi abuelo,
venido de la gloria,
decirle a los naranjos
qué guapa que es la joven
que va junto a mi nieto.
Quiero llevarte niña
por una calle larga
donde suspira el viento,
viejo cardo romano
que termina en un arco
donde está la Esperanza.
Prendida a mis recuerdos,
quiero llevarte niña
por una calle larga.