Dijiste que estarías
para mi siempre.
El corazón veleta
que fácil miente.
Adiós te digo
y que no cuentes tampoco
ya más conmigo.
Versos, poemas, letras de fandango y solea y otras composiciones de Rafael Domínguez Villa.
Dijiste que estarías
para mi siempre.
El corazón veleta
que fácil miente.
Adiós te digo
y que no cuentes tampoco
ya más conmigo.
Murallas de Puertatierra
ahora que te digo adiós
guarda bien mi corazón
que no quiero que se pierda.
Mi alma yo la dejo
aquí en mi tierra
hasta que llegue el día,
mare,
que vuelva.
Ese vaso de cristal
lo lleno de agüita clara
y al beberme mis recuerdos
el corazón se me para.
Se me queman las entrañas
lo mismo que con lejía,
el día se vuelve noche,
mare de mi corazón,
la noche se vuelve día
y mi conciencia reproche.
Seguyrilla de las premiadas con el premio José de la Picá del Concurso Internacional de letras flamencas de la Asociación Hijos de Almachar 2024.
Pensamientos negros
truenan en mi alma
y tras la tormenta esta vez tampoco
llegará la calma.
Soleá de las premiadas con el segundo premio en el Concurso Internacional de la Asociación Hijos de Almachar Baracaldo 2024.
Una vez tuve un amor.
Yo sé que tú no te acuerdas,
tampoco me acuerdo yo.
Borracha de vinagre de mal vino
mi soledad pasó la noche en vela,
buscando por tu calle, la cancela
que separa el pasado del destino.
Tuvo un final sin luz el desatino
de querernos los dos, aunque me duela
este amor se murió, dice su esquela,
que el tiempo que pasó fue su asesino.
Piso, descalzo, sobre los cristales
de aquellas copas del deseo, rotas,
quebradas y esparcidas por el suelo.
Pero tras la resaca de estos males
el sol saldrá de nuevo y las gaviotas
surcarán libres el azul del cielo.
Hoy tengo el corazón casi de luto,
se ha muerto un no se qué, que yo tenía,
que encendía la luz de mi alegría
y se fue sin dejar un sustituto.
Debió de ser pequeño, diminuto,
nadie, ni yo siquiera, le veía,
pero su triste ausencia es seca y fría,
el dolor de su falta es absoluto.
Elevo al cielo azul una plegaria,
pidiendo ese milagro inesperado,
que devuelva la vida a esa quimera.
Oración, desde el alma temeraria,
que lucha ya sin fe contra el pasado,
por el regreso de la primavera.