Borracha de vinagre de mal vino
mi soledad pasó la noche en vela,
buscando por tu calle, la cancela
que separa el pasado del destino.
Tuvo un final sin luz el desatino
de querernos los dos, aunque me duela
este amor se murió, dice su esquela,
que el tiempo que pasó fue su asesino.
Piso, descalzo, sobre los cristales
de aquellas copas del deseo, rotas,
quebradas y esparcidas por el suelo.
Pero tras la resaca de estos males
el sol saldrá de nuevo y las gaviotas
surcarán libres el azul del cielo.