
Oleo de Ignacio Díaz Olano
Retrato de
María Sáenz de Záitegui. 1916-20
Los siguientes versos son una saeta mía a la Virgen del Dulce Nombre de Sevilla. Ahora bien por la métrica similar y si sustituimos a la Madre de Dios por una mujer más terrenal, podría cantarse perfectamente como un fandango.
Como cuentas de un rosario
en continua letanía
van repitiendo mis labios
tu dulce nombre, María,
hasta que acabo llorando..