Qué me duele recordarte
niña de los ojos claros,
tus ojos fueron puñales
que en mi alma se clavaron
y que no puedo arrancarme
por más que el tiempo ha pasado.
Versos, poemas, letras de fandango y solea y otras composiciones de Rafael Domínguez Villa.
Qué me duele recordarte
niña de los ojos claros,
tus ojos fueron puñales
que en mi alma se clavaron
y que no puedo arrancarme
por más que el tiempo ha pasado.
Cuando anide la cigüeña
en el viejo campanario
y ya huela a primavera
por tu calle y por tu barrio
aunque quererme no quieras
me vas a estar recordando.
Un pintor de Sevilla
pintó un suspiro
con el aire y el agua
que lleva el río.
Pero tus ojos
solo Dios pudo hacerlos
por puro antojo.
Quién se acuerda de esos barcos
que a mi Cádiz arribaban
después de cruzar el charco
desde el puerto de la Habana,
oliendo a mar y guayaba.
Quién se acuerda de esas cosas,
las mulatas tan hermosas,
los sombreritos de paja
y los puros en las cajas
con su vitola de rosas.
Me dijo que me quería
y no dijo la verdad.
Yo no digo que mentía
solo que habló sin pensar
ni sentir lo que decía.