
La mirada mansa
de leona vencida
por los besos,
el cuerpo abandonado
a la lujuriosa pereza
del felino,
el desmayo apagado
de la hembra entregada
al deseo,
la dulce fiereza
de la presa,
el descuido estudiado
de quien espera
el mordisco voraz
que ha de llegar
en el instante
en que toda la vida
se hace muerte.