
La luna me dejó sus arañazos,
me he levantado hambriento de manzanas,
huérfano de caricias y de abrazos,
igual que otras muchísimas mañanas.
Hoy, se deshacen los primeros lazos
y se cierran las últimas ventanas.
Mi viejo corazón , hecho pedazos,
se ha llenado de noches y de canas.
El aullido de un lobo solitario,
se me escapa del alma malherida,
expresión del dolor dulce y salvaje.
La verdad de este día extraordinario
es que comprendo que se va mi vida
y nadie me avisó de ese viaje.
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