
Acuarela de
Vitaly Shchukin
El sol bajará desnudo
de lo alto de la sierra,
descalzo por un camino
lleno de espinos y piedras.
Dará sus primeros pasos
abrazado a las tinieblas
y a la luna que se muere
enferma, cansada y vieja.
El primer canto del gallo
será de una azul tristeza,
anunciando, sin saberlo,
algo malo que se acerca.
Una soledad sin nombre,
hija de una angustia nueva,
vagará, como perdida,
por las calles aún desiertas.
En el viejo cementerio,
con su tapia y con sus rejas,
fabricarán, sin amor,
su veneno las adelfas.
Esa mañana, anunciada
por cualquier falso profeta,
cuando te busque a mi lado
solo encontraré tu ausencia.
Mi cama estará vacía
de aquello que estuvo llena,
un fantasma arrepentido
arrastrará su cadena.
El primer café de día
en una oscura taberna,
a pesar del mucho azúcar
tendrá una amargura intensa.
Le preguntaré a las rosas
a las amapolas secas,
a los lirios peregrinos
si saben donde te encuentras.
Andaré por todas partes
sin conocer otra senda
que esa que va a ningún sitio
y a ninguna parte lleva.
Te buscaré sin desmayo
para pedirte que vuelvas,
que la verdad es mentira
y las mentiras son ciertas,
que ha sido el tiempo el que no
ha cumplido su promesa.
En el huerto del mañana
no maduran las cerezas,
ni cantan los ruiseñores
ni se casan las princesas,
ni ronda un amor perjuro
a la puerta de una iglesia.
Maldita sea la memoria
que sin querer te recuerda
y las fotos amarillas
que no llevo en mi cartera.
Te buscaré sin desmayo
para pedirte que vuelvas,
para rogarle al destino
que sepa escuchar mi queja,
y si no te encuentro entonces,
con una sonrisa abierta,
voy a besar al olvido
como si no te quisiera.
.